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May 02 Gerda Taro: Historia de un olvido imperdonable
Gerda Taro (1910-1937)
Gerda Taro, fotografiada por Robert Capa
Taro...una artista por propio derecho y como una figura relevante tanto en el cambio de rol de las mujeres como en el uso del arte como propaganda. Según New York Times: "Taro ...an artist in her own right and as an important figure in both the changing role of women and the use of art as propaganda".
Mujeres entrenando para la milicia republicana, agosto 1936, Barcelona, por Taro
Una fotógrafa que no dudó en viajar a España en el 36 para documentar la causa republicana logrando el respeto de los soldados y fotógrafos en el frente, así como de los escritores e intelectuales españoles que compartieron con ella sus últimos momentos.
"La fotógrafa Gerda Taro raramente aparece en los libros de fotoperiodismo.
fotografía de Gerda Taro
“Cuando piensas en toda esa gente que conocimos y ha muerto en esa ofensiva, -Guerra Civil española- tienes el sentimiento de que estar vivo es algo desleal” (Gerda Taro, unos días antes de morir).
La historia de un olvido imperdonable
Los locos años veinte se acaban y llegan los treinta, década de los grandes movimientos políticos radicales. Gerta conoce a Georg Kuritzkes, hijo de Dinah Gelbke, revolucionaria, comunista y conocida de Lenin. Y descubre entonces su verdadera misión en la vida. Se vuelve la mujer política, de fuertes convicciones contra el fascismo y la inhumanidad de las dictaduras. Surge también la Gerda que se enfrenta a los convencionalismos. ( ”Me doy cuenta que una puede estar perfectamente enamorada de dos hombres.¡ Que se vayan al diablo ! Si me comiera el coco sería muy tonta”, escribe a una amiga). El 30 de enero 1933, Hitler es proclamado canciller del Reich. Militante y enfrentada a este régimen huye con una amiga a París después de haber sido detenida y puesta en libertad.
Gerda Taro y Robert Capa, Paris, 1935 Paris, capital de exiliados, le deparará un segundo cambio trascendente en su vida: en 1934, conoce a un joven húngaro, exiliado y muy pobre, Andre Friedmann. Se enamoran intensamente. Él es fotógrafo sin trabajo fijo y ella encuentra trabajo en la agencia Alliance Photo de María Eisner. Pero su situación sigue siendo precaria. Para conseguir el permiso de residencia, Gerda se hace aprendiz de Andre. Su meta es muy clara: a los periodistas se les concedía automáticamente un permiso de trabajo y en consecuencia el permiso de residencia. Con la venta de algunas fotos consigue evitar la extradición a la Alemania nazi. Sin embargo, su trabajo no sale adelante.
Entonces, una noche Gerda propone a Andre crear un personaje: el famoso fotógrafo norteamericano Robert Capa. Éste, según su fraudulenta historia, llega a Europa a trabajar, y debido a su fama sólo vende sus fotos a través de sus representantes: Friedmann y Pohorylle, al triple del precio que un fotógrafo francés. El truco funcionó a la perfección y comenzaron a vender las fotos, hechas indistintamente por Friedmann o Gerda. Ha nacido el mito, el personaje, Robert Capa.
Robert Capa, segun Gerda Taro
En el 36 la pareja viajó a España para captar el horror de la Guerra Civil. Gerda apenas tiene 26 años y Andre 23. Viajan a Córdoba, donde Capa consigue capturar el momento de la muerte del miliciano en el cerro Muriano. El público, gracias a la labor de la pareja, tuvo acceso a imágenes de guerra que nada tenían que ver con las de antes, las de las poses heroicas.
Muerte de un miliciano, de Robert Capa, 1936
De “Capa”, utilizada en estos momentos como marca única por los dos, pasarían a ser “Capa & Taro” y más tarde salió la marca propia de Gerda: “Photo Taro”. Gerda intenta así salir de la sombra de su, cada vez más, famoso novio. A nivel personal lo logra por su energía y sus dotes sociales, pero a nivel profesional no consigue un avance serio. Ella espera la gran oportunidad, pero ésta no parece buscarla a ella.
Casi un año más tarde, cuando su relación con Capa se había enfriado algo, Gerda conoce en Madrid a Ted Allan, comisario político de la unidad médica de Dr. Bethune, famoso por sus avances en la tan necesaria conservación de la sangre. Ted se enamora de Gerda y ella disfruta la admiración del seis años más joven aspirante a escritor. Entonces los republicanos toman Brunete consiguiendo romper la tenaza rebelde que amenazaba la capital. Sigue haciendo planes con Capa: aunque ella rechaza su propuesta de matrimonio, acepta otra: un viaje a la China, para fotografiar el avance de Mao Zedong. Cuando Regards publica el día 22 de julio de 1937 su reportaje sobre Brunete, ella vuelve a su definitiva estancia en Madrid. último reportaje que envió Gerda Taro a la revista ilustrada Regards
Días después de su foto famosa de la victoria de Brunete en primera página, los nacionales intentan retomar el pueblo. Gerda invita a Ted Allan para que le acompañe clandestinamente al frente. Toda presencia de personas ajenas al ejército estaba estrictamente prohibida. Especialmente si era mujer. Gerda desobedece las ordenes. Se esconden en un hoyo y cuando la aviación alemana e italiana empiezan un ataque feroz, saca foto tras foto de los ataques. Allan no podía entender que ella siguiera haciendo fotos en tal infierno. Lo que no entendió es que ella, inmersa en su pasión, veía los acontecimientos a través del objetivo de su cámara, totalmente inconciente del peligro y de la muerte a su alrededor.
Gerda Taro fotografiada por Robert Capa
Al cesar los ataques, los recogió el coche del General Walter, utilizado para transportar heridos. Les dejaron subirse al estribo del coche. De repente aparecieron aviones nuevamente, sembrando el terror. Un tanque republicano se descontroló, rozó el coche e hizo caer a Gerda. Con sus cadenas aplastó su cuerpo por debajo de la cintura.
Gerda murió, después de una noche de agonía, hacia las 5 de la madrugada del 26 de Julio de 1937. Tenía 27 años. No se sabe si el telegrama que ella misma había mandado enviar desde el hospital llegó a Capa. Sí se sabe que conoció la noticia al día siguiente, leyendo un diario en el dentista. Trasladaron su cuerpo a París, donde aún yace.
Su sepultura en el Cementerio de Pere Lachaise, en Paris Capa publicó, poco después de su muerte, un libro llamado “Death in the making” dedicado a Gerda Taro. En febrero del 1938 se organizó en Nueva York una de las pocas exposiciones con fotografías de Gerda Taro. Allí se explica que Robert Capa es un fotógrafo de guerra de fama mundial y que Gerda era su mujer fotógrafa muerta en España. No se mencionaba que sus imágenes se exponían al lado de las de Capa.
una mujer entrenando para la milicia republican en barcelona, agosto 1936, Gerda Taro
Sobre Gerda Taro, se puede consultar: Nil Tharby “La muerte de una fotógrafa” en español: http://antona.wordpress.com/2007/08/29/gerda-taro-la-otra-cara-de-robert-capa/ En español e italiano: http://www.photographers.it/articoli/taro.htm Slide show del New York Times de algunas de sus fotos: http://www.nytimes.com/slideshow/2007/09/21/arts/20070922_TARO_SLIDESHOW_index.html
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